La salsa, bien ligada

10/05/2011

El optimismo es un ingrediente imprescindible y característico de la gente con iniciativa. La Fundación Telefónica ha puesto en marcha un proyecto de gran difusión relacionado con la educación, y lo ha hecho con una gran dosis de optimismo. Planteado a los docentes en forma de reto, ha despertado un gran interés y ha reunido en Madrid y en Barcelona a varios centenares de profesores ilusionados. El optimismo mueve montañas y uno de los sitios donde se encuentran las mejores vetas de optimismo es la escuela pública. Que se lo digan a las maestras que conozco del CEIP Miguel Servet, a las maestras y maestros del CEIP El Quijote, del CRA El Trescaire, o del centro de educación especial Estudio 3. Ellos y muchísimos más son auténticos manantiales de optimismo. Te sientas a su lado y se te cargan las pilas.

Decir que la relación entre la iniciativa privada y la enseñanza básica es poca en España no es descubrir nada nuevo. Es tan escasa, que la primera reacción que podría generar un proyecto de una gran empresa dirigido a docentes de la enseñanza pública (ya sé que no solamente la pública) es la de desconfianza. No ha sido así en el caso de Telefónica, que ha sabido preparar bien el campo, conectando con docentes respetados y significados en el mundo de la innovación pedagógica  y de las TIC. La respuesta demuestra que las cosas han funcionado muy bien y que quien haya tenido la idea tiene motivos para estar muy orgullosa/o.

Esta relación entre la empresa y el cole tiene un largo camino que recorrer para pasar del estado agua-aceite al de una salsa bien ligada. El caso de Telefónica es especialmente interesante porque al hacerse con mucha visibilidad y muchas expectativas va a generar numerosas preguntas que difícilmente quedarán sin respuesta. La gran capacidad económica de la Fundación Telefónica no es la de cualquier empresario del polígono industrial del pueblo, y el número de docentes implicado hasta la fecha no es nada pequeño tampoco.

Así pues, junto al propio contenido del proyecto, a sus fases, gestación, resultados, etc, surge un debate paralelo que nos interesa a todos sobre el papel del mundo real en la educación y el papel de la educación en el mundo real. No es un debate educativo, sino político, ético, económico. Es un debate que por el hecho de existir beneficia a las dos partes y que nadie debería rehuir de antemano. Es un debate que no beneficia en concreto a Telefónica o a los docentes que participan en el proyecto, sino a la sociedad, que aprende lento, pero aprende.

Tal vez las cosas que nunca se han hecho pueden hacerse bien de golpe, pero no es descabellado pensar que esto va a llevar un tiempo y que por ambos lados habrá que ir ajustando el aparejo. La gran empresa sabe tan poco de primaria/secundaria como la escuela pública sabe de grandes empresas. Como dice con muy buen humor Ken Robinson en su famoso vídeo, cuando te dedicas a la educación nadie quiere sentarse a tu lado en una cena. Todo el mundo sale corriendo.

Por otra parte, la novedad que rodea al proyecto de Telefónica demuestra lo poco habitual que es que una multinacional española se siente en la mesa con profesoras/es de colegio. Es como ver al Fari cantando We Are the World.

Por otra parte, esto es un acercamiento, no una fusión. La educación pública tiene prejuicios que vencer sobre la empresa privada, pero hace muy bien en diferenciarse de ella, y viceversa. Una cosa es conectar mundos diferentes y otra desmantelarlos. Convivir, sí; confundirse, no. Se dice que hay que recurrir a la sanidad pública cuando tienes algo grave. En la sanidad pública están los mejores medios… fabricados por empresas privadas.

Volviendo al optimismo, me gustaría decir que criticar a la Fundación Telefónica no me parece que sea de resentidas, o de rebotados. Con el éxito de la convocatoria, qué menos que oír a unos cuantos decir que esto o aquello no funciona. Si por el contrario convertimos la cosa en una peli de buenos y de malos, en la que los buenos son una de las fundaciones con mayor presupuesto de España, ¿dónde está la capacidad de análisis? Incluso si lo mirásemos en términos de buenos/malos, todo es interpretable, como la madre que se pone la mascarilla de oxígeno antes de ponérsela a su bebé en el avión. ¿Es buena o es mala?

En un mundo en el que podemos criticar lo que hace la profesora de nuestro hijo, como hizo Alfons Cornella en el acto de presentación, espero que no esté mal visto hacer crítica de la labor social de Repsol, Inditex, Banco Santander, El Corte Inglés o Endesa. Si la responsabilidad social de las empresas consiste en eso, menudo plan.

Me parece normal que Movistar encaje mal las críticas como gran organización que es. Si no fueran pelín prepotentes no estarían donde están, pero de lo que estoy seguro es de que aprenderán rápido y las digerirán, por muy displicente que sea su primera reacción. Para algo son Movistar y no el Ministerio de Educación, donde pueden tardar treinta años en cambiar una bombilla.

Por eso, las críticas no solamente no estorban, sino que suponen un inagotable AEG (Asesoramiento Externo Gratuito). En esto, los norteamericanos tienen una buena tradición e incorporan muy bien las críticas como forma de aprendizaje. Criticar puede ser deporte nacional, un vicio, un defecto y todas esas cosas, pero también es independencia, iniciativa, desafío, criterio y atrevimiento. Si basas tu campaña precisamente en ese tipo de valores, dales juego, no los desperdicies ni te muestres incómodo: aprende.

Yo resumo en una palabra lo que veo que más le falla a Telefónica, aquello en lo que más necesita aprender para entenderse con los docentes. La palabra es “paternalismo”, en inglés patronizing. Como los diccionarios españoles no la definen en el sentido en que muchos la usamos, diré que el paternalismo tiene que ver con tratar a alguien como si nos necesitase mucho más de lo que realmente nos necesita. El texto del vicepresidente de Telefónica, Javier Nadal, habla de convertir a “profesores inquietos en verdaderos emprendedores completando lo que ya tienen con una formación y una experimentación de lo que todavía no dominan”. Esto está muy bien, pero si congregas a mil personas y les dices al tiempo que son la élite del emprendimiento y que los has reunido para enseñarles a emprender, hay algo que no cuadra.

Javier Nadal, al hablar de convertir a estos profesores en emprendedores, dice que “un emprendedor no es alguien que espera que los problemas se los resuelvan otros, es alguien que los afronta y los supera por sí mismo”, dando a entender, supongo que sin querer, que se dirige a profesoras de una élite que espera que los problemas se los resuelvan otras. ¿A que no?

Si se tratase de un texto y nada más, no lo mencionaría, pero para mí la convocatoria está impregnada de paternalismo y de no saber lo que significa ser maestra/maestro. Era de esperar, pero no por eso hay que abrir el misal en la página 103 y rezar “Santo Movistar, ruega por nosotros”. Es mejor ajustar el navegador y así avanzar más rápido. En unos días se hace el encuentro de Barcelona. ¿No será más inteligente dejar de tratar a las maestras como líderes novatas? Alfons Cornella, as much as I love him, puso unos ejemplos en la sesión de Madrid que le pondrían los pelos de punta a mucho de los asistentes si supieran de qué van (por ejemplo, Kipp y el movimiento de las charter schools en Estados Unidos)

Es verdad que hay cosas muy importantes que las maestras y los maestros deberían aprender, pero no noto que Movistar sepa todo lo que saben las maestras y los maestros, muy especialmente las maestras que son muchas más y tienen menos tendencia a aparecer en encuentros públicos de este tipo. Creo sinceramente que Movistar sólo puede salir ganando si escucha las críticas que surjan en el camino, y que saldrán ganando también tantas y tantos docentes que se apuntan con buen criterio a un proyecto en el que conectar y aprender unos de otros.

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Una respuesta to “La salsa, bien ligada”

  1. Jorge Says:

    Yo agregaría a estas sensatas reflexiones, un problema metodológico, en el desnvolvimiento de la misma reunión Madrid, no sé si para mejorar en Barcelona, pero sí propongo abrir debate dentro de la plataforma, cuando esté en rodaje ya…y es que si bien un minuto alcanzaba para votar ciertas propuestas, es más importante debatir “dentro” con los docentes, con tiempo y espacio adecuados, quë exploraciones, hacia dónde, e incluso que las minorías, reflejadas por porcentajes, tengan representación en los proyectos. Mi propuesta es que los resultados sean indicadores, pero no exploraciones obligadas, y que a esas propuestas puedan agregarse otros campos que salgan de la discusión abierta, dentro de la plataforma de MovimientoE3…..para luego sí, desarrollar exploraciones no sólo representativas de los porpuesto por Educared, sino además por los propios docentes….


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